ClásicosWe Are Your Friends: Zac Efron y el sueño de triunfar a 128 BPM
La película de Zac Efron retrató en 2015 el sueño de ser DJ. Once años después, sus 128 BPM siguen conectando con la generación del boom EDM.
Puntos clave
- We Are Your Friends retrató en 2015 el sueño de un joven que quiere convertirse en DJ en Los Ángeles.
- Su banda sonora y la escena de los 128 BPM mantienen su conexión con la generación del boom EDM.
- Zac Efron protagoniza la película, con apariciones de Alesso, Dillon Francis y Nicky Romero.
128 BPM. Una cifra que, para quienes recuerdan We Are Your Friends, viene acompañada de Zac Efron explicando cómo llevar una pista a su terreno. La escena reducía el oficio de DJ a una fórmula bastante cómoda para el cine, pero tenía gancho. Y sigue siendo una de las imágenes más reconocibles de aquella fiebre por llegar a la cabina.
Estrenada en 2015 y ambientada en Los Ángeles, la película sigue a Cole Carter, un aspirante a DJ de 23 años interpretado por Zac Efron. Su objetivo es encontrar un hueco en la música electrónica y producir ese tema capaz de cambiarle la vida. No un buen tema para cerrar una sesión el sábado. El tema. El que hace que todo arranque.

En este artículo
Ahí está buena parte de su atractivo como recuerdo del boom del EDM: la idea de que entre tu habitación y un escenario de festival podía haber una canción. Mucho trabajo por medio, claro, aunque el cine siempre tiene más prisa que un proyecto de producción lleno de pistas sin nombrar.
El sueño de la cabina, pasado por Hollywood
We Are Your Friends recoge esa aspiración en una época en la que el DJ aparecía como protagonista absoluto de la fiesta. La cabina era el destino; producir un éxito, la llave de entrada. Vista desde la escena, esa mirada puede resultar simplona. También es fácil reconocer en ella las ganas de quien empieza y cree haber encontrado por fin algo a lo que dedicarse.

La secuencia de los 128 BPM funciona precisamente por esa mezcla. Tiene la claridad de una explicación hecha para alguien que nunca ha mezclado dos temas y la seguridad de quien parece haber descubierto el secreto de la pista. Quien haya pinchado sabe que leer al público no cabe en una cifra. Ojalá: nos habríamos ahorrado unas cuantas sesiones torcidas.
Las apariciones de Alesso, Dillon Francis y Nicky Romero conectan la ficción con los nombres de aquella escena. A eso se suman la banda sonora y la energía de los festivales, elementos que ayudan a entender por qué la película conserva un lugar especial entre parte de quienes vivieron aquellos años escuchando electrónica.

La taquilla no lo cuenta todo
La película no tuvo el éxito esperado en taquilla. Sin embargo, su recuerdo ha encontrado otra vida entre aficionados al EDM. No hace falta elevarla a manual de cultura de club para entender ese cariño: a veces una película se queda contigo porque retrata una ilusión que también tuviste, incluso cuando la cuenta con más brillo que precisión.
Once años después, volver a ella permite mirar aquella fantasía con cierta distancia. El sueño de Cole sigue siendo reconocible; lo que cambia es la paciencia del espectador con la idea de que un único tema vaya a resolverlo todo.
Como retrato del oficio, hay que cogerla con pinzas. Como cápsula de las ganas de ser DJ en 2015, tiene bastante mejor mezcla.
Fuente: @electronicmusicislovee en Instagram
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