Clásicos«We Are Your Friends»: cuando Zac Efron nos puso a soñar con una cabina
Estrenada en 2015, «We Are Your Friends» sigue despertando nostalgia entre quienes descubrieron la electrónica y soñaron con ser DJ.
Puntos clave
- «We Are Your Friends», estrenada en 2015, vuelve a despertar nostalgia entre aficionados a la electrónica.
- Zac Efron interpreta a Cole Carter, un joven DJ que busca triunfar y encontrar su propio sonido.
- Once años después, la película conecta con el recuerdo de descubrir artistas, canciones y festivales.
En 2015, Zac Efron se puso en la piel de un joven DJ que quería encontrar su sonido y hacerse un hueco en la industria. Once años después, «We Are Your Friends» sigue tocando una fibra bastante concreta: la de quienes alguna vez miraron una cabina y pensaron que querían estar al otro lado.
Su protagonista, Cole Carter, persigue una ambición fácil de reconocer para cualquier aficionado a la electrónica. Quiere triunfar, sí, pero también hacer algo que suene a él. Esa segunda parte tiene más miga. Aprender a manejar las herramientas es una cosa; encontrar una idea propia entre todos los temas que te vuelan la cabeza es otra bastante distinta.

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La película convierte ese deseo en una historia de aspiraciones musicales, con la emoción de la cabina y la energía de los festivales como parte del atractivo. Y ahí estaba el anzuelo para quienes la vieron durante la adolescencia: aquello que escuchaban a todas horas también podía ser una vida posible. O, al menos, una vida que apetecía imaginar durante un rato.
Luego tocaba apagar la pantalla. Menudo bajón.

La nostalgia no siempre va de la película
Volver hoy a «We Are Your Friends» puede tener menos que ver con juzgar su guion y más con recordar desde dónde la viste. No recibe igual esa historia alguien que lleva años siguiendo la escena que quien acaba de descubrir sus primeros artistas y todavía mira cada cartel como si fuera una lista de destinos pendientes.
Para parte de ese público, las imágenes funcionan como un acceso directo a una época de descubrimiento. Un tema llevaba a otro, un nombre a una sesión, y de pronto había un montón de música esperando. La película queda pegada a esa sensación, aunque cada espectador tenga sus propias canciones asociadas al recuerdo.

Eso no obliga a convertirla en la película definitiva sobre la electrónica. Tampoco hace falta pedirle que explique cómo funciona toda una profesión. La realidad de producir y pinchar incluye trabajo repetitivo, frustración y mucho tiempo sin público delante. El cine prefiere mirar hacia el momento en el que todo parece posible; bastante comprensible, porque una tarde peleándose con un proyecto tampoco vende muchas palomitas.
Lo interesante de la historia de Cole está en esa tensión entre querer llegar lejos y encontrar una voz propia. Es una inquietud que no caduca con la estética de una película ni con los cambios de cartel.
Si vas a recuperarla, mejor dejar fuera el examen de autenticidad DJ. A veces apetece volver a cuando aún no tenías una opinión sobre cada drop.
Fuente: @electronicmusicislovee en Instagram
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