CulturaSensores y avatares 3D para estudiar qué hace atractivo un baile
Un estudio de Northumbria utiliza captura de movimiento y avatares sin rostro para analizar qué movimientos masculinos resultan más atractivos.
Varios hombres bailando con sensores y un grupo de mujeres puntuando sus movimientos, pero sin verles la cara. Ese es el planteamiento de una investigación de la Universidad de Northumbria sobre qué hace que un baile resulte atractivo. La cabina aquí importa menos que la captura de movimiento.
Los investigadores registraron los movimientos de los participantes y los trasladaron a avatares 3D sin rostro. La intención era apartar de la evaluación factores como la apariencia física y poner el foco en cómo se mueve el cuerpo. Nada de dejarse conquistar por la sonrisa del bailarín: tocaba mirar el baile.
Después, grupos de mujeres evaluaron esas animaciones. Según la descripción del experimento, sus valoraciones ayudaron a identificar patrones de coordinación, ritmo y confianza que resultaban más atractivos. Es una forma bastante curiosa de llevar al laboratorio algo que en una pista suele resolverse sin formularios ni sensores.
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Ahora bien, entre estudiar el movimiento y encontrar la receta para ligar bailando hay unos cuantos compases.
Lo que este experimento cuenta y lo que no
La información disponible explica el procedimiento, pero no detalla cuáles fueron los gestos mejor valorados. Tampoco aporta el número de participantes, la música utilizada ni las condiciones concretas de las evaluaciones. Así que no, de aquí no sale una recomendación científica para mover más la cadera, levantar un brazo o marcar el bombo con la rodilla.
También conviene mantener el encuadre: se describe a mujeres evaluando el baile de hombres. Eso no equivale a establecer qué le parece atractivo a todo el mundo, ni permite trasladar automáticamente esas valoraciones a cualquier club. Ver una animación y compartir espacio con alguien mientras suena un tema son situaciones distintas.

Lo interesante es el intento de separar el movimiento de la apariencia. En la pista vemos a la persona completa; aquí se busca observar una parte concreta de esa impresión. El avatar no lleva una camiseta de tu sello favorito ni te acaba de dejar sitio junto al altavoz. Esa reducción es precisamente la herramienta del experimento, aunque también marca hasta dónde podemos interpretar lo que cuenta.
Para quienes entendemos el baile como una manera de disfrutar la música, más que como una audición, el asunto tiene su gracia. Puedes encontrar atractiva la forma de moverse de alguien sin convertir cada sesión en un concurso de técnica. Y puedes pasártelo estupendamente bailando regular.
De momento, faltan los resultados detallados para hablar de pasos ganadores. No hace falta ensayar un drop delante del espejo todavía.
Fuente: @technoandhouseislovee en Instagram
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