ClásicosCuando Breaking Bad pisó el acelerador con «Bonfire» de Knife Party
En 2012, Breaking Bad puso «Bonfire» de Knife Party a una escena de coches que retrataba el ego de Walter White a golpe de dubstep.
Puntos clave
- Breaking Bad incorporó «Bonfire» de Knife Party a una escena de coches en 2012.
- El dubstep y el montaje refuerzan la ostentación y el creciente ego de Walter White.
- La secuencia aparece en «Fifty-One», un episodio de la quinta temporada.
Walter White vende su Pontiac Aztek por 50 dólares y acaba presumiendo de coche nuevo al ritmo de Knife Party. Es 2012, Breaking Bad está en su quinta temporada y, por unos instantes, la serie parece haber cedido el mando a alguien con ganas de rodar un anuncio de coches y reventar el subgrave.
La secuencia aparece en «Fifty-One». Walter se compra un Chrysler 300 SRT8 y le regala a su hijo un Dodge Challenger. Para acompañar semejante cambio de garaje suena «Bonfire», un tema cuya sutileza no era precisamente el principal argumento. Aquí viene al pelo: nadie está intentando pasar desapercibido.
Los cortes rápidos y los planos de los vehículos hacen el resto. La música pone el músculo, mientras padre e hijo exhiben sus nuevas adquisiciones con una satisfacción que casi se puede tocar. La escena tiene algo de fantasía publicitaria, de esas en las que un coche deja de ser un medio de transporte para convertirse en una declaración personal.
¿Te gusta este contenido? Suscríbete a la newsletter.
Solo que el comprador es Walter White. Y eso cambia bastante la lectura.

Un bajo a la medida del ego de Walter
Lo interesante no es únicamente encontrarse un tema de dubstep en Breaking Bad. Es lo bien que funciona dentro de ese momento concreto. El antiguo Pontiac sale de la ecuación por una cantidad ridícula y en su lugar aparece una compra que habla de dinero, pero sobre todo de la necesidad de enseñarlo. Walter ya no se conforma con tener: quiere que se note.
Ahí «Bonfire» encaja mejor que una música discreta de fondo. Sus bajos llevan la ostentación hasta el sonido. La secuencia puede disfrutarse por el montaje y por el golpe del tema, aunque debajo de esa superficie haya un personaje cuyo éxito económico está alimentando un ego cada vez mayor. El exceso no es un accidente de estilo; ayuda a contar lo que le está pasando.
Y hay un detalle que merece atención: durante esos segundos, la electrónica ocupa el primer plano. No está sonando al fondo de un club ni sirve simplemente para indicar que los personajes han salido de fiesta. Marca el ritmo de una escena cotidiana llevada al extremo, comprar un coche convertido en una exhibición de poder.
Para quien reconoce el tema, el choque tiene además su gracia. Una serie de tensión sostenida abre de pronto un hueco a la contundencia de Knife Party, sin pedir permiso ni rebajar el volumen para hacerse la elegante. Sobre el papel podría parecer una elección demasiado obvia. En pantalla, esa falta de contención es justamente lo que necesita Walter.
Para recuperar el momento, la referencia es «Fifty-One», en la quinta temporada. El Pontiac se fue por 50 dólares; la discreción salió detrás.
Fuente: @electronicmusicislovee en Instagram
¿Qué te ha parecido?
Un clic y ves lo que opina el resto.
¿Te ha molado? Hay más cada sábado.
Resumen semanal, la playlist del viernes con todos los temas nuevos y contenido exclusivo. Cero ruido.

