ArtistasAlok, 1.200 drones y un Año Nuevo de récord en Copacabana
Copacabana reunió a cerca de 2,5 millones de personas para recibir 2026, con Alok en cabina y más de 1.200 drones sincronizados con la música.
Cerca de 2,5 millones de personas en una playa para recibir 2026. Copacabana jugó en otra escala: el Atlántico a un lado, una multitud al otro y Alok como uno de los grandes protagonistas de la noche. Lo de encontrar a tus colegas después de ir a por algo de beber debía de ser una disciplina olímpica.
El DJ brasileño participó en la celebración de Año Nuevo de Río de Janeiro con un espectáculo de electrónica acompañado de más de 1.200 drones sincronizados con la música. A eso se sumó un despliegue de fuegos artificiales. La cabina era parte de una puesta en escena que también obligaba a mirar hacia arriba.

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La cifra de asistentes da vértigo, pero conviene colocarla bien: esos cerca de 2,5 millones corresponden a la celebración de Copacabana, no a un concierto independiente de Alok. Él fue uno de los protagonistas de una noche mucho más amplia. La distinción importa, sobre todo cuando un número así acaba convertido en titular.
También el reconocimiento tiene un destinatario concreto. Guinness World Records reconoció la celebración de Año Nuevo de Copacabana como la más grande del mundo. El récord es de la fiesta de fin de año; atribuírselo directamente al DJ sería estirar el dato más de la cuenta.

Electrónica para una playa entera
Una actuación así se mueve en un terreno distinto al del club. En una fiesta multitudinaria de Año Nuevo, el público no tiene por qué compartir gustos, conocer los temas o haber acudido expresamente a escuchar al artista. La música tiene que convivir con la celebración, con quienes están pendientes del cielo y con quienes simplemente han ido a despedir el año junto al mar.
Ahí está el interés de ver a Alok en ese contexto. La electrónica ocupa un lugar central en una celebración popular de dimensiones enormes, fuera del circuito de festivales y de las pistas donde el público ya llega con los deberes hechos. No hace falta convertirlo en una proclama sobre el poder de la música: la escala del encuentro ya habla bastante.
Y luego está la cuestión del espectáculo. Más de 1.200 drones sincronizados elevan la apuesta visual, aunque la cantidad de aparatos no diga por sí misma cómo funcionó la sesión. Para valorar eso hay que escuchar, ver las transiciones y comprobar qué relación había entre lo que salía de los altavoces y lo que ocurría sobre la playa. El contador de drones no sustituye al oído.
Los mejores momentos de la actuación están disponibles en YouTube. Es una selección, no necesariamente la sesión completa, pero permite acercarse al despliegue sin tener que abrirse paso entre dos millones y medio de personas.
Fuente: @technoislove5 en Instagram
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