Clásicos2020: la pista cerró, pero la música salió al balcón
Un recuerdo de 2020 con Sandy Sax devuelve el foco a los balcones y las sesiones improvisadas que acompañaron el cierre de las pistas.
Puntos clave
- Se recupera un recuerdo de la música durante la pandemia con una mención a Sandy Sax.
- Las actuaciones improvisadas acompañaron el cierre de festivales y discotecas.
- El recuerdo se sitúa en 2020, sin ubicación ni fecha concreta de la actuación.
En 2020, el balcón pasó de ser el sitio donde tender la ropa a servir de escenario. Con festivales y discotecas cerrados por la pandemia, cualquier rincón podía convertirse en un lugar desde el que tocar. No había pista, pero al otro lado seguía habiendo alguien con ganas de escuchar.
El recuerdo que recuperamos, con una mención a Sandy Sax y el saxofón como referencia, pertenece a aquel periodo de actuaciones en balcones y sesiones improvisadas en espacios poco habituales. No se concreta la ubicación, la fecha de la actuación ni el tema que suena. Conviene quedarse con lo que sí cuenta: la necesidad de seguir haciendo música cuando los lugares pensados para compartirla habían echado el cierre.
Y vaya si se notaba ese cierre.
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Porque una discoteca es bastante más que unos altavoces encendidos. Es escuchar cómo entra un tema mientras alguien a tu lado lo reconoce medio segundo antes que tú. Es ese pequeño acuerdo entre cabina y pista que no necesita explicaciones. Trasladarlo a casa era imposible, por mucho volumen que le dieras al equipo. Los vecinos, además, tenían derecho a discrepar.

Las actuaciones a distancia no sustituían todo eso. Tampoco hace falta pedirles que lo hicieran. Su valor estaba en otra parte: ofrecían un rato al que prestar atención, una interrupción de la rutina y la posibilidad de sentir que había alguien tocando para alguien. A veces bastaba con eso. Sin pulsera de acceso y sin esperar al siguiente festival.
Recordarlo sin ponerle un filtro bonito
Visto desde ahora, resulta fácil quedarse con la imagen amable del músico en el balcón y olvidarse del contexto. El propio recuerdo habla de tiempos difíciles. Las salas estaban cerradas, los encuentros se habían interrumpido y escuchar música en compañía había adquirido una complicación que antes ni contemplábamos. No era una versión alternativa de salir de fiesta.
Por eso estos momentos funcionan mejor como pequeños documentos de aquella época que como una postal de nostalgia. Había ganas de tocar y ganas de bailar, sí, pero también una ausencia enorme: faltaba el espacio compartido. El balcón permitía acercarse un poco, no borrar la distancia.
La referencia a Sandy Sax pone el foco en el instrumento en directo dentro de ese recuerdo electrónico. Un saxo, un DJ o una sesión improvisada podían dar pie a distintas formas de escuchar; lo importante aquí no es adjudicarle un género a una actuación de la que no tenemos más detalles, sino situarla en aquel paréntesis de la vida nocturna.
Se agradece recuperar estas escenas sin vender el encierro como una fiesta. La música acompañó. La pista se echaba de menos. Las dos cosas caben en el mismo recuerdo.
Fuente: @technoandhouseislovee en Instagram
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